a lo mejor no estamos hechos
para mirar al infinito
sino a las pequeñas cosas que nos rodean
porque al mirar lo inmenso
nos sentimos perdidos
en un bosque profundo en el que somos hojas
pero cuando miramos al espejo
que hay detrás de los ojos
vemos a alguien que llora y también ríe
alguien que siente
y no alcanza a entender
que solo seamos hojas
hojas
que al llegar el otoño caen
como maná que nutre al suelo
a lo mejor por eso somos seres estrábicos
que con cada ojo ven un horizonte
y tratan de que se unan en uno solo paisaje
como aquel niño absorto
pupilas dilatadas
intentando meter al perro en su caseta
