violenta e inextinguible

el hombre más triste del mundo

era simpático

siempre sonreía cuando lo miraban

y su conversación traía la risa

por su forma de hablar

porque de dos palabras tristes

resultaba una chanza

acechanza decía

como el guiño que se usa

en un juego de naipes

aunque solo unos pocos devolvían el guiño

los demás se quedaban con la risa

que les daba y lo hacía tan simpático

pero era el hombre más triste de su pequeña aldea

así bromeaba para no mostrar

la espesa oscuridad encerrada en sus ojos

ni la violenta luz que de aquella nacía

por eso era simpático

empático

peripatético

explorador de las oscuridades

disimuladas en otras sonrisas

pues sabía que en ellas había luz

otra luz

violenta inextinguible

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