Los tiempos están cambiando

“And you better start swimmin’

or you’ll sink like a stone

for the times they are a-changin'”

Bob Dylan

cuando era joven Dylan nos cantó que los tiempos estaban cambiando

siempre cambian pero hoy lo hacen con prisa

creamos algo divino inteligente artificial que nos transformará

las pequeñas disputas nos enfrentan mientras él se prepara

y no importará entonces en que lado estás sólo habrá dos puertas

dejar de ser humano o morir como animal como mi padre y mi madre ya hicieron

los viejos no tendremos que elegir llegamos tarde e inservibles

nuestros nietos son parte y ya alimentan a ese algoritmo metamórfico

por nuestros hijos temo

quedarán atrás unos otros no por ambos temo

la evolución desprecia su pasado

y lo persigue como a un animal prescindible

y hoy nos preocupan nuestras peleas ancestrales sin darnos cuenta

de que esta vez sí esta vez los tiempos están cambiando

el tiempo está muriendo después todo será intangible

siento que pertenezco a los primeros que se esconderán en los campos por cansancio al principio y más tarde por temor

seremos renegados de una nueva especie

mientras nos ofendemos el juguete de cuerda aprendió a decir papá

el cine las novelas el arte lo advirtió

porque el arte es la forma en que el futuro y el presente se comunican

llegará el desafío jaque mate y pensareis que somos Spaski moviendo los peones

cuando somos ovejas conducidas por un pastor matemático

no os dais cuenta esta vez sí esta vez los tiempos están cambiando

El luchador

quedan pocos asaltos

se pregunta por qué

ha resistido al gong de la campana

si tras cada tañer hay

más marcas en su rostro

gong comienza el siguiente

gong gong gong cuántos tiene aún que escuchar

duda

aferrarse a la vida

aunque sea una mala apuesta

duda en bajar los brazos y ofrecer

su tabique nasal

al puño que lo hunda en su cerebro

y los asaltos caen

sin despejar sus dudas

sin que al fin le liberen

dos toques de campana

Palabras

cuando no llegan

porque no tienen ganas

o porque tú ya no eres cauce

te ves en un reflejo y no te gusta

eres un proxeneta un escritor

que las tortura y las explota

hasta exprimir su esencia

y marchitarlas

Carpe Diem

Tengo una desazón,

dos relojes que dan

las horas a destiempo,

un carné, ya en sus bordes

amarillo por el óxido

que dejaron los años

y en la cabeza planes

para llenar un siglo.

El maldito carné

dice sesenta y dos

años y en mi cabeza

apenas cuento treinta,

a lo sumo diez más,

por mi mala memoria.

No sé si echar el cierre

o sacar las maletas

y empezar la aventura,

no sé tirar la toalla

ni tirar adelante.

Carpe diem me dicen

mientras la desazón

me tiene secuestrado

y no aprovecho el día.

El arpón

Difícilmente logro no mirarte

cuando pasas desnuda

a mi lado y repito:

“es un fantasma, un súcubo”.

Cuando amarré mi barco

a tu muelle, pensé

que era puerto seguro.

Y era ballena blanca,

incansable,

que, ciega, me arrastró sobre las olas

como el cabo cortado de un arpón.

Me soltaré algún día,

no es más que abrir las manos

y dejarse llevar, mientras tu estela

se aleja

buscando el horizonte.

Hace tiempo aprendí que la intuición

es más que una sospecha,

es el mismo recuerdo del futuro.

Dualidad

a Antonio Rómar

es oscuro y brillante                    murciélago y luciérnaga
descarnada alimaña                    de la noche horizonte
es el suelo que piso                    y es la nube huidiza

              secuoya inmarcesible aleteo de colibrí
              una flor receptiva el penetrante aguijón
              no existe la pureza tampoco la quietud

los cambios son el viento           dispersa las semillas
las pesadas no llegan                 las ligeras se pierden
         quién tiene la medida si depende del viento