LA MONEDA

Cara

“La verdad es el prófugo que se oculta y sobrevive; la mentira habla en las tribunas y baila en los salones”. Ella y él formaban un ser único y así lo pregonaban sus actos. Se tiraron los trastos a los diez años y no volví a verlos juntos; unos meses más tarde iban diciendo que se habían cansado del engaño.

 

Canto

“Es cuestión de intensidad, la verdad y la mentira son como los grises: perla o tormenta, fraile o media”. Robé un día a mis amos para dar alimento a mi pueblo. Allí erigieron mi busto, donde acaba la avenida. He clavado una foto en la pared gris de mi celda.

 

Cruz

“La verdad se multiplica en el pánico hasta anularse a sí misma. La mentira persiste en los mentideros y se acrecienta”. Indignados, salimos del salón. Nadie había atendido a las razones del otro. Pero todos nos sentíamos respaldados por una causa justa. Mientras, el enemigo nos cercaba.

Tritón con acordeón

Juan Carlos Mestre es una sirena, aunque por razones de sexo, más bien sería un tritón, un Dios Tritón asirenado, que en lugar de caracola se acompaña con su acordeón, porque su voz calma o agita las olas por sí misma. Su sonido envuelve al espectador que entra en el poema y se pierde en la voz. Mestre sería capaz de embelesarnos leyendo las Páginas Amarillas, tal es la capacidad de su voz para atraparnos. Y cuando en un mismo ser se une la materia orgánica con un espíritu despierto y sensible, ocurre una singularidad desnuda, separada de nuestro espacio-tiempo, que se llama belleza.

Disfrutad de este juglar.

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