a ti
Tu sonrisa
y el brillo de tus ojos
delatan a la gata
que juega con su presa.
Y yo acepto el envite,
me gusta ser el topo
que acepta su destino.
Más tarde cambiaremos los papeles
y seremos los dos
cazadores y presas.
Es difícil, da vértigo
investigar las raíces del amor,
puede ocurrirte como al matemático
que pretendió encontrar
los sólidos cimientos de su ciencia
y, al no encontrarlos, se perdió a sí mismo.
Es menos arriesgado
sentir y no pensar
que estás sintiendo.
Soy adicto a tu piel
y no me importan los motivos,
porque cuando tus ojos se entrecierran
y el placer descompone tus facciones,
siento que ya no soy
y pienso
en la complicidad de los siameses,
dos cuerpos compartidos que son uno.
Es un suspiro, tan breve, un instante
del que me quedaría suspendido
toda una eternidad.
A veces es más sabio
no tratar de entender con la razón,
pues solo lleva a la locura.
Intuyo que sentirte es suficiente
y con ello me basta y me conformo.
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