el idealismo no es para tanto

                                            a sara carretero

en un principio

– y es un decir pues nunca hubo un principio-

solo estaba la mente

descansaba, y nada existía

solo una nada

muy propia de una mente descansada

pero la mente despertó

en un día sin nombre

pues no corría el tiempo todavía

su bostezo sonó

big bang como un disparo

y empezó la existencia

más tarde

la mente deseó tocar la tierra

el agua la corona de una estrella

y así pensó la vida para poder palparlas

pero sintió la falta de otro punto de vista

y decidió pensar en una vida libre

le dio el don del olvido

y la consciencia

y la vida olvidó que ella era mente

y creyó que era

la que daba sentido a la existencia

porque en un universo indiferente

ella era su único testigo

en tan hermoso hallazgo

no encuentro la razón

que calme mi ansiedad ni mi tristeza

intrascendentes para cualquier mente

que esté vibrando entre diez dimensiones

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