“Hay un Dios que nada se asemeja a las criaturas mortales,
ni en cuanto al cuerpo ni en cuanto a la mente”. Jenófanes
Quiero perder el juicio
para ver y dejar atrás
la razón evidente,
rasgar el velo,
la realidad
y ver el cuerpo desnudo del Ser,
por definir de alguna forma
a un cuerpo que no lo es,
que no viste una túnica, un sombrero.
Quiero volverme loco,
pues racional ya no doy a entender
más allá del fulgor de las estrellas
que aunque sean lejanos soles,
podrían solo ser
un trampantojo escénico.
Quiero olvidar lo que conozco,
ese susurro que, desde la concha,
apunta lo que debo recitar,
porque si bien es palabra certera,
ciertamente me ciega
y oculta al tramoyista detrás del escenario.
Pero también dudo que la locura
me permita entender la física
cuántica del misterio.
Veo lo justo
para no tropezar,
no soy un elegido, quizás un escalón
para que otros asciendan la escalera infinita.
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