Poesía a 3 voces

El próximo 18 de diciembre, leeré junto a Rosa García-Gasco y Daniel Mustieles en Espacio Abierto, en San Lorenzo de El Escorial.

Espero que, los que asistáis, disfrutéis del recital, somos tres voces comprometidas con nuestro hacer y no serán versos estériles.

Quiero dar las gracias a Laura y Beatriz, las promotoras del proyecto Espacio Abierto, que han organizado estas jornadas culturales para darlo a conocer. Mucha suerte en vuestra aventura.

Ciclo «Tempo de poesía»

Foto de Pedro Díaz del Castillo

Pincha en la foto y podrás escuchar un poema de los recitados.

El diccionario

                            “Me. We” Muhammad Ali

Azótame hasta que recuerde mi nombre,

no aquel que mis padres al azar eligieron

ni el que mi rango en mis tarjetas .

Azótame hasta que recuerde ese nombre

que uso en el sueño y se pierde en la mañana,

nombre desnudo de familias y títulos

nombre que es único y que olvidamos por miedo.

Es una palabra que a cada uno define,

palabra muda que adquiere su sentido

con otra, suelta es silencio y junto a ellas

es pensamiento, canción, saludo, verso.

Azótame hasta que comprenda que existo

porque soy palabra imprescindible, adverbio

quizás una simple conjunción necesaria.

Cosmogonía

Lo que nace se muere,
la estrella que se forma
se enfría,
la tortuga de Darwin no llegó a los dos siglos
ni la flor del baile sobrevivió a una noche.
También sé que la muerte casi siempre es violencia,
virus o supernova, cambios del perihelio
o puñalada que alguien asesta por la espalda,
todo es presa de un depredador que lo devora.

Veo que hay un diseño, este big-bang de artificio,
la chispa para que arda la consciencia y crear
a este poeta que divaga sobre el Universo
y se pregunta ¿qué mal hice para saberme?
Hay cierta rabia que hace mis palabras abruptas,
rabia por existir, por ser y además saberlo
rabia porque lo que amo es efimero, es la regla,
rabia por un diseño que avanza con la muerte,
rabia contra ese plan que por cálculo o error
provocó la consciencia en seres que se mueren,
el dilema del bien y del mal, la dualidad
engarzada en un círculo fluido, indestructible,
símbolo de mi rabia por ser utilizado.

Las cosas son como son, no como yo quisiera
y aunque no comprenda las razones de los hechos,
sé que todo funciona siguiendo un plan trazado.

Rage, rage against the dying of the light

Me permito traducir este impactante poema de Dylan Thomas y si pincháis en la foto escucharéis la tremenda fuerza poética en su voz.

Do not go gentle into that good night

Do not go gentle into that good night,
Old age should burn and rave at close of day;
Rage, rage against the dying of the light.

Though wise men at their end know dark is right,
Because their words had forked no lightning they
Do not go gentle into that good night.

Good men, the last wave by, crying how bright
Their frail deeds might have danced in a green bay,
Rage, rage against the dying of the light.

Wild men who caught and sang the sun in flight,
And learn, too late, they grieved it on its way,
Do not go gentle into that good night.

Grave men, near death, who see with blinding sight
Blind eyes could blaze like meteors and be gay,
Rage, rage against the dying of the light.

And you, my father, there on the sad height,
Curse, bless, me now with your fierce tears, I pray.
Do not go gentle into that good night.
Rage, rage against the dying of the light.

From The Poems of Dylan Thomas, published by New Directions. Copyright © 1952

No entres gentilmente en esa buena noche

No entres gentilmente en esa buena noche,
la vejez debería arder y delirar al final del día;
rabia, rabia contra la muerte de la luz.

Aunque los sabios, al final, saben que la oscuridad es lo correcto,
porque sus palabras no habían escindido ni un rayo, ellos
no entran gentilmente en esa buena noche.

Los buenos, antes de la última ola, lloran vivamente,
sus frágiles actos podrían haber bailado en una verde bahía,
rabian, rabian contra la muerte de la luz.

Los salvajes que atraparon y cantaron al sol en su vuelo,
y aprendieron, aunque tarde, que le ofendieron en su camino,
no entran gentilmente en esa buena noche.

Los serios, cerca de la muerte, que ven con ciega mirada,
los ojos ciegos que podrían brillar como meteoros y ser alegres,
rabian, rabian contra la muerte de la luz.

Y tú, mi padre, allí en la triste altura,
maldíceme, bendíceme ahora con tus feroces lágrimas, te imploro.
No entres gentilmente en esa buena noche.
Rabia, rabia contra la muerte de la luz.