química

hoy bebí de tu agua

no era un agua urgente

rebosaba de un cáliz

o fue de tus labios

allí habitaba un ofidio ancestral

me invitó a un baile

que olvidé en otra vida

y bailamos un dos tres un dos tres

con la anhelante duda de un reencuentro

y el seguro compás de nuestros pasos

como si conociéramos la coreografía

antropocentrismo

desde muy joven supo

que sus preguntas nunca tendrían respuesta

y eran preguntas fáciles

fáciles

fáciles

las preguntas que todos nos hacemos

y si nadie respondía pensó

pudiera ser que nadie hubiera

y ya de viejo se sorprende

de que haya tantas creencias

y tanta gente creyendo que somos

el centro

centro

dentro

de todo el cosmos

y piensa que mejor nos fuera

si ante esas ocurrencias miráramos al cielo

y sintiéramos vértigo

vértigo

un vértigo infinito

porque tan poco somos

que somos nada y menos

menos

que la imagen en un espejo

el poeta no sabe lo que escribe

el poeta no sabe lo que escribe

escribe

porque quiere saber lo inexplicable

lo que se explica está     en novelas y artículos

en prosa todo se cuenta mejor

es indudable

pero cuando el misterio surge

los versos nacen

de una ansiedad de un sueño

de una tristeza

indeterminada del poeta

que nos confunde

sus versos balbucean

seguimos confundidos anhelantes

hasta que en un verso encontramos

un relámpago mudo

una insonora campanada

un conjuro

escrito por la mano del poeta

dictado por la magia

que al recitarlo nos revela

el nombre de una emoción que tuvimos

paseo matinal

hoy la luz se filtraba entre los árboles

pude haber dicho

que eran rayos de plata corona de alguna ninfa

o un reflejo en mis gafas sucias

y sólo dije

oh

y repetí

oh oh

a veces no hay palabras

solo un escalofrío y humedad en los ojos

quizás alguna lágrima

o mejor una carcajada

porque tanta belleza y el destino

o se toman a broma

o te amargan cualquier paseo matinal

el ara

si escribiera como antes

si quisiera como antes

si fuera como el de antes

no sería el de ahora

antes era

hoy soy

y una mañana dejaré de serlo

dicen que hay que aceptar

la vida como viene

y el que era y el que soy

convienen que el que acepta es un borrego

y los que se rebelan

son el sangrante sacrificio

que yace sobre el ara

violenta e inextinguible

el hombre más triste del mundo

era simpático

siempre sonreía cuando lo miraban

y su conversación traía la risa

por su forma de hablar

porque de dos palabras tristes

resultaba una chanza

acechanza decía

como el guiño que se usa

en un juego de naipes

aunque solo unos pocos devolvían el guiño

los demás se quedaban con la risa

que les daba y lo hacía tan simpático

pero era el hombre más triste de su pequeña aldea

así bromeaba para no mostrar

la espesa oscuridad encerrada en sus ojos

ni la violenta luz que de aquella nacía

por eso era simpático

empático

peripatético

explorador de las oscuridades

disimuladas en otras sonrisas

pues sabía que en ellas había luz

otra luz

violenta inextinguible