el sol la luna
se atraen y en el eclipse
por fin se encuentran
Obra literaria
el sol la luna
se atraen y en el eclipse
por fin se encuentran
tanto dolor
que no encuentro metáfora
o sinónimo
que lo convierta en verso
mi perro
su fantasma pasea por la casa
mi amor
la razón única para cruzar
esta edad la del vértigo
se desvaneció mientras yo dormía
y el agua de sus besos
fue arena al despertar
intento comprender lo que ha ocurrido
intento descubrir cuál fue el error
que cometí y causó este desastre
y no lo encuentro
mi pequeño mi blanco mi sedoso compañero
lo dejé en buenas manos
era viejo mi perro no veía
y no pudo evitar aquella tabla
con un sms pedí su sacrificio
era el día en que mi hijo celebraba su unión
con la mujer que amaba
y ese mar de emoción me quebró
como a mi perro
fue un accidente la vida es así
y mi amor despertó una mañana
y me habló como se habla a los extraños
yo perdí los estribos y contesté con ira
ella no dijo nada
nada solo miraba
y me arrepiento
no sabéis cuánto
no sabéis cuánto
dicen que no hay casualidad
sino causalidades
que lo que nos ocurre lo deciden
las estrellas
y los ángeles
todo está escrito
y pienso que mejor fuera la suerte
tan mala
tan arbitraria
pues si creyera que el cosmos me pone a prueba
yo lo maldeciría
una mil tantas veces
que de puro cansancio me aborrecería
y así al liberarse mi alma
podría ser viento
que se dispersa en la tormenta
el tiempo sana
el tiempo sana
digo para matar al tiempo
una vez más
a maría del mar toledano prados
dices que soy un avatar
quizá el de un gran maestro
que cometió un error
tan grande como fue su maestría
y el daño que causó pervivió por los siglos
me preguntas si algún día sabré
quién soy y estoy durmiendo
y aun así te respondo
un gesto de mi mano que pactaste
con mi cuerpo durmiente
y que interpretas como asentimiento
luego cuando despierto
pienso que mi respuesta fue malinterpretada
porque no me preocupa quién
o si alguna vez fui otra persona
sino saber el que fui hace un momento
y es labor suficiente
para alguien como yo
tan limitado tan lento tan frágil
si viví un centenar de vidas
o hay algún ser divino
que se preocupa por mi bienestar
no son más que creencias
y como tales poco me interesan
tengo el gen del incrédulo
del que para creer tiene que hurgar en la herida
Y quizá fue hurgando o jugando
con las cuentas de aquel rosario
como encontré una respuesta
era sencilla
pero solo después de repetirla
una y otra vez hasta doscientas dieciséis
la comprendí
yo soy el yo soy
aún me deslumbra su evidencia.
a sara carretero
en un principio
– y es un decir pues nunca hubo un principio-
solo estaba la mente
descansaba, y nada existía
solo una nada
muy propia de una mente descansada
pero la mente despertó
en un día sin nombre
pues no corría el tiempo todavía
su bostezo sonó
big bang como un disparo
y empezó la existencia
más tarde
la mente deseó tocar la tierra
el agua la corona de una estrella
y así pensó la vida para poder palparlas
pero sintió la falta de otro punto de vista
y decidió pensar en una vida libre
le dio el don del olvido
y la consciencia
y la vida olvidó que ella era mente
y creyó que era
la que daba sentido a la existencia
porque en un universo indiferente
ella era su único testigo
en tan hermoso hallazgo
no encuentro la razón
que calme mi ansiedad ni mi tristeza
intrascendentes para cualquier mente
que esté vibrando entre diez dimensiones
A xose dabasa
los árboles incomprensibles
que transforman la luz y el agua el aire
en tropósfera y leña
y los pequeños seres
las abejas y su vuelo
la jerárquica hormiga
o la mantis estática
los que casi no son
los que están más cerca del todo
y subiendo en la escala de los vivos
los pájaros que volaron tan temprano
o los ratones que huyeron al monte
anunciando volcanes tsunamis
al remolino profundo de la inteligencia
solo hay que echarle de vez en cuando una mirada
para no olvidar que eres y lo sabes
y a menudo volverse hacia lo que apenas es y no lo sabe
porque como luciérnaga ilumina los márgenes
de un arroyo que todo lo contiene