Hijos

No les he escrito muchos poemas, pero alguno hubo y los he querido reunir aquí. Los hijos…

Nuestra especie es tan soberbia que termina siendo estúpida. En general se piensa que los seres humanos somos libres, independientes, elegimos si queremos tener pareja, hijos o qué camino tomar. Y, si bien tenemos grados de libertad, hay una ley superior a la voluntad de cualquier humano. La evolución de las especies y su supervivencia. Nacemos para cumplirla, es nuestra correa, sólo somos libres de movernos por el patio lo que la cuerda nos permita.

APUESTAS CIEGAS

Los hijos son apuestas ciegas,
nadie puso sus fichas
ni eligió en qué mesa,
fue un crupier, quizá  un mago
y creímos que eran nuestros.

Y al final nos devoran, como crías de araña
se deleitan con una luciérnaga ovillada.

Nadie sabe si fue un buen padre,
solo después, si el hijo sobrevive a su amor.

De “Mudanza”

Sin embargo, nacen y ya no son opción, son seres vivos que dependen de ti. Ser padre es la tarea más complicada que existe. Es ser catedrático de universidad sin haber terminado primaria. Afortunadamente, los hijos crecen, sobreviven y terminan “matando” al padre. En ese momento, yo descubrí que mis hijos eran personas valiosas, buenos compañeros de viaje. Aquí están los poemas que les dediqué:

NO PIERDAS EL SABOR DE LA AMBROSÍA

A Rafa

La vida
me susurra bajo la piel.
Su rocío sobre la sábana
aunque tiene forma de niño
es como un vórtice que se ahonda
cada día. Se ve en sus ojos
negros de sima. Después solo
cuando las preguntas se acaban
recapacitas y no entiendes.
.
Y aún así es la vida la luz fresca
ante una forma inacabada
es viento eterno dominado
por puntas de flecha que buscan
el corazón de sus arqueros
es también el ala de un dios
aventando generaciones
sin que podamos percibir
su lentísimo movimiento.

Y tú ahora eres sólo vida
que olvidarás cuando seas hombre
que olvidarás sin saber cuándo, como el humo
se desvanece en un instante indefinido.

De “La Torre Dinamitada”

MEA CULPA

a Julia

Se está haciendo mayor a pesar mío,
se está haciendo a ella misma, a ninguna otra.
Y va a ser la que cambie mis esquemas infantiles,
ella en primer lugar,
– ya volverá – te dicen pero nunca lo hacen,
porque se saben expulsados.

Y debe ser así,
pues así es con los pájaros,
y aunque con ellos sea más rápido, más frío,
más eficaz,
con ella no hay indiferencia,
sino el desgarro de saberse
en el error de nuevo,
el error de mi padre
y el de mi abuela que se murió tan temprano,
el error de creerme exactamente alguien,

y no ser nada más que ellos,
parte de ellos y un algo del azar.

Se está haciendo a su forma,
y yo siempre protesto por sus cambios continuos
como un viejo ogro lleno de amargura.

De “Diccionario de Días”

FÉNIX 

a Ana

estas confusa
crees que no eres nada
y eres el Fénix

De “108 Senryu”

LA ESFERA ARMILAR

A Ana

Cuando las ranas callan y los pájaros comienzan su canto y después todo se ilumina;

cuando al calor retorna el silencio y sólo queda el monólogo del río, el parloteo de los árboles o el peso de un cuerpo exhausto – si acompañan agua, viento o suerte -;

cuando al caer de la tarde se llenan los caminos de niños que batallan con sus sombras;

cuando las estrellas iluminan los campos de la noche y los péndulos vuelven a cortar el espacio,

cuando en los sueños se entremezcla lo que se ha aprendido y lo que se imaginó;

cuando las ranas se convocan en los humedales y no dejan de croar hasta que todo se ilumina,

cuando al calor retorna,

cuando los pájaros

De “Poesía 2000-2006”

Y a todos ellos les dediqué los dos que siguen:


A NUESTROS HIJOS

Si leéis estos versos perdonadme
por el extraño don que recibisteis
el del bambú agitado por el viento,
– pero es inevitable -: conformaros
con los días de calma.
Aprended del silencio y de la luz
y no temáis aquello que os conmueve.

Si vuestros ojos ven, que sea intensamente,
si vuestros oídos oyen, que escuchen – sólo eso -,
si vuestra es la palabra, compartidla.
Y no afectéis el gesto si os brindan los laureles,
ni creáis sufrir más que los héroes antiguos.

Escuchad con amor estas palabras,
no las menospreciéis como a un poema,
escuchadlas, son ciertas
y es lo único que os dejo.

De “Diccionario de Días”

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