Imprevisible

Imprevisible

se ha muerto Gandolfini                                                   

le sobraron 70

millones de sestercios o de dólares                              

tenía pocos años                                                                   

algo más de 50

7 menos que yo                                                                   

tengo mi cuenta en rojo                                                   

 222

euros cero absoluto                                                           

a lo mejor preciso

de algunos años más

para engrosar mis arcas                                                    

a lo mejor me muero

cualquiera de estas noches

soy algo imprevisible

igual que Gandolfini

Un lugar liberado

a Pilar García Orgaz

sueño y vivo

y por eso lo espero cada noche

como a la brisa vespertina

que refresca una tarde calurosa

sueño y no lo recuerdo

mas no importa pues sé que lo he vivido

mientras que en la vigilia

no me siento seguro

de lo que significa real

no recuerdo los sueños

y sin embargo dejan una huella profunda

oculta entre las hojas caídas

que anuncian al quebrarse una presencia

el sueño es su refugio

un lugar liberado de la física

cuántica o newtoniana

con sus las leyes obtusas

oráculos que anuncian

que toda energía es materia

El horror y los perros

Ciervo acosado por una jauría de perros, PAUL DE VOS

Copyright de la imagen ©Museo Nacional del Prado

El horror y los perros

a Joseph Conrad, por lo que le toca

qué extraña sensación de estar viviendo

un pastiche de películas que he visto

sociedades distópicas

apocalipsis varios

recuerdos que se graban y despiertan

al poner las noticias

aceptar el futuro se hace fácil

si piensas que está escrito

qué extraña sensación de tener hilos que mueven mis manos

ya llegan las escenas del horror

lo anticipa la banda más sonora que nunca

inertes lo esperamos

congelados por miedo y por placer

el horror el horror

cuánto nos gusta ver cómo se acerca

y cuando pasa

de él los supervivientes hablan sobrecogidos

pero pasó

y nada lo detuvo

saltamos al vacío como el gamo

que huye de una jauría

qué extraña sensación

de que algo está azuzando a esos perros

Incitación al vino

Incitación al vino

a José V. Hernández

la soledad del globo estratosférico

la soledad del perro abandonado

la soledad del ébano en la noche

la soledad del sherpa en la ventisca

la soledad de un pecio en un mar seco

que a poco se secó por soledad

dices que escribo penas

y puede que sea así

si no las escribiera

no me podría reír

sabía que sin riesgo hay esperanza

de tener una vida extensa

aunque al final su peso

no alcance el de un instante

pero yo jugué fuerte

tengo muchas anécdotas

que agradan a los jóvenes

las voy olvidando

hasta sentirme tan hueco

como el que no apostó

y amigo mío es cierto tengo sed

quiero ahogar el vacío

con un vino pisado

a orillas del Pisuerga

descorchado por ti

pues el vino es amargo en soledad

y de un rojo encendido en compañía

Tic tac

Tic tac

mi vida es como un huevo

ovoide óvulo ovalado

de fénix lagarto o gallina

da igual es una imagen

un sentimiento una certeza

una precisa descripción

la vida escrita en amarillo

encerrada en un círculo de tiza

las ganas de vivirla

contenidas

en una bola de cristal

y un pico que golpea

con más decisión cada día

tic tac tic tac tic tac

Cambiar al mundo

está tan solo

que no puede quedarse a solas

consigo mismo

y se diluye en muchos

para sentirse acompañado

por otros que no saben quién es él

acaso tampoco él lo sepa

y refugiado en esa muchedumbre

quiere cambiar un mundo que no entiende

yo también perdí pie y me debatí entre dos aguas

después abandoné la guerra en la que lucha

y no creo saber nada que lo sorprenda

todo es tan evidente

lo único que conozco de valor

es el espejo de su sombra

esa tierra que labra

el aire que respira

y si mirase más allá

vería que desborda el horizonte

nuestro planeta

tierra amable sencilla de amoldar o de herir

Tierra majestuosa en su órbita celeste

sin ella no hay futuro es un útero

y en él se gesta nuestra trascendencia

y por eso lo entiendo

hay que hacer algún cambio

y no hay mejor manera que empezar por ti mismo

cada uno de mis actos multiplica mis faltas

por miles de millones como yo

una simple colilla no es solo una

montañas que se elevan como Alpes infranqueables

y un acto de violencia

prepara un genocidio

si uno cambia nos cambia a todos

así de simple

y ese cambio sucede en soledad

es un aprendizaje una artimaña

que incluso en medio de un tumulto

que oculta el horizonte

te permite volver los ojos

a aquel otro

que se materializa en nuestros sueños

estos dos horizontes

que flanquean las caras opuestas de una sierra

una frontera una muralla

solo se pueden ver desde las cumbres

universos distintos necesarios

el brazo dividido por el fiel de la balanza

que se inclina a poniente donde viven los sueños

y después a levante por donde llega el día

no perdería el tiempo

intentando cambiar al mundo

es mejor que él lo emplee

en subir a esas cumbres que iluminan