CHERNOBYL

A Pedro Díaz del Castillo 

                                                               

Me recomienda un libro, es mi amigo Pedro.
De Lovelock, como siempre, ni idea de quién es.
Desde que lo leyó, ya no se siente ombligo,
ni siquiera ano. Ha de ser buen libro.
A mí también me cansa la ombliguez,
nuestra ombliguez de mono sabio
que imagina que sabe la verdad
y eleva a los altares su ignorancia,

que cree que contando los años atrapa al tiempo,
y le pone principio cuando nace un dios
y comienza a contar, cien, quinientos, mil años
y cada mil espera el fin del Mundo
y se suicida en grupo
o se reúnen al son de una campana
implorando a los dioses.

Y cuando habla del mundo
se lamenta del daño que hemos hecho,
cree que ya está muy cerca su fin.
Y solo es un suicidio, el nuestro.
El planeta suspira por librarse de esta plaga.
Todas las bestias saben
que peor que Fukushima o Chernobyl
es la huella del hombre.


Del libro “Mudanza” Ars Poética, 2019

Imagen de Alfonso Arias Parera

Probablemente hubiera llegado al mismo sitio

He iniciado el descenso, la cima queda atrás,
el cuerpo se relaja en la suave pendiente
y a medida que mengua el horizonte
una pálida luna nace
en mi oprimido pecho.
Vuelven solitarias o en grupo las preguntas sin respuesta,
son insignificantes o poderosas,
han marcado mi vida.
Preguntas sin respuesta que por mí decidieron.

¿Por qué tanto llorar aquel día a los trece?
No paré en dos años.
Cosas del crecimiento, diagnosticó el pediatra.
¿Por qué no fui el que quise, el matemático
que desentrañaría el Universo?
¿Por qué no me marché a vagabundear por el mundo?
Un día lo soñé, tendría quince y dejé de llorar.

¿Por qué tome un camino y no el otro?
¿Realmente importa?

Del libro “Mudanza” Ars Poética, 2019

Presentación del libro Mudanza en la Cripta del Cafetín Croché

El 20 de diciembre de 2019, presentamos el libro “Mudanzas”, Alfonso Arias Parera y yo, en la cripta del Cafetín Croché de San Lorenzo de el Escorial. Reconozco que los versos de Mudanza son, las más de las veces, amargos. El acompañamiento del fondo musical, compuesto por Alfonso y la representación de ambos del tránsito poético, relativizaron esa amargura. No bien, el dolor humano visto desde las dimensiones del Universo, es indetectable. Creo que los asistentes pasaron un rato intenso y nosotros disfrutamos de conexión que con ellos conseguimos.

La experiencia fue posible por la organización de Chema Gómez Hontoria, dentro de su ciclo de Poesía en la Cripta.

 

Os ofrezco algunos vídeos y fotografías.