un ratón no ama a un gato es cosa rara
pero cuando la casa arde huyen juntos
sólo los inquilinos del inmueble
siguen con sus disputas unos y otros
pretenden que su voz se escuche nítida
y las llamas devoran ya la casa
Obra literaria
un ratón no ama a un gato es cosa rara
pero cuando la casa arde huyen juntos
sólo los inquilinos del inmueble
siguen con sus disputas unos y otros
pretenden que su voz se escuche nítida
y las llamas devoran ya la casa
a Jesús Urceloy
recuerdo el tintineo del anillo
mientras mi madre agita
el vial de la inyección entre sus manos
y el olor a Eau Sauvage de aquel beso
así son mis recuerdos un olor
un sonido que evocan una imagen
borrosa una película velada
recuerdo tu rebeca de croché
guiándome por las calles de Kioto
y el sabor a agave del mezcal
con que nos dimos ánimos
para mirar al sol en su pirámide
aunque quizá el recuerdo es más nítido
si viene de la piel como si el vello del viento
pudiera grabar sobre ella detalles
que los otros sentidos no perciben
porque no son del mundo de la física
la noche nos iguala a los animales diurnos
es el tiempo del sueño pero también del pánico
antílopes gorilas cabras perros nosotros
buscamos en el sueño escondernos del dragón
que se despierta hambriento y busca carne insomne
no es bueno dormir solo y si a nadie tienes cerca
abrázate a tu perro o bájate a los establos
y duerme entre los potros porque el dragón hambriento
creerá que alguno de esos sueños te pertenecen
que eres el potro blanco que trota tras el sol
hoy odio menos mi odio
se quedó congelado
en medio del solitario camino
que frente a mí se ofrece
un único camino
caminarlo o quedarse
es la oferta no hay otra
elegir un destino o el abandono
pero es tiempo de andar
por lo oscuro por dentro
de inventar laberintos y perderse
buscando en sus rincones
armisticios o aojos que me libren
del odio del amor y aún más del miedo
pero también de orgullo o compasión
por inflamados éxtasis
o emoción lacerante
es tiempo de apagar esa brasa hibernarla
solo es un mal recuerdo que no quiere perderse
cuántos días hablando escuchándome solo
tan solo que me siento dos
la palabra condensa al pensamiento
y entonces es moneda que se cambia
la palabra no tiene sentido si no hay otro
y son ya muchos días que tengo la cabeza
repleta de palabras
que dirijo al vacío y el vacío
me responde con otro torrente de palabras
una conversación sin duda
si no a qué viene tanto estruendo
y por eso me siento dos o una multitud
a la que arengo desde el lóbulo temporal
que bien podría ser crisol de las palabras
inspiro expiro siento el fluir del aire
y logro brevemente acallar el tumulto
entonces intuyo a otro
lo conozco hace tiempo
en esos días fuimos muy cercanos
y aunque no sé su nombre
es un ser de silencio
presiento que es el tipo que paga la verbena
y espera que los ebrios incansables
las parejas ardientes y sus niños y el poeta
se esfumen
para sentirse intacto protegido
de tanto parloteo y tanta cháchara
cuando escribo me siento como aquel que reclama
ante la corte no espero respuesta
ni siquiera conozco dónde está
el palacio o castillo
solo quiero dejar constancia de mi disgusto
son hojas otoñales y el viento las dispersa
quizá alguna se pudra en terreno húmedo
no encuentro la razón de por qué lo hago
puede ser timidez
a expresarlo y que tiemblen las palabras
o la soberbia
de creer que lo que pienso es inmutable
y que a nadie reclamo
solo estoy escribiéndome a mí mismo