CHERNOBYL

A Pedro Díaz del Castillo 

                                                               

Me recomienda un libro, es mi amigo Pedro.
De Lovelock, como siempre, ni idea de quién es.
Desde que lo leyó, ya no se siente ombligo,
ni siquiera ano. Ha de ser buen libro.
A mí también me cansa la ombliguez,
nuestra ombliguez de mono sabio
que imagina que sabe la verdad
y eleva a los altares su ignorancia,

que cree que contando los años atrapa al tiempo,
y le pone principio cuando nace un dios
y comienza a contar, cien, quinientos, mil años
y cada mil espera el fin del Mundo
y se suicida en grupo
o se reúnen al son de una campana
implorando a los dioses.

Y cuando habla del mundo
se lamenta del daño que hemos hecho,
cree que ya está muy cerca su fin.
Y solo es un suicidio, el nuestro.
El planeta suspira por librarse de esta plaga.
Todas las bestias saben
que peor que Fukushima o Chernobyl
es la huella del hombre.


Del libro “Mudanza” Ars Poética, 2019

Imagen de Alfonso Arias Parera

FRANKENSTEIN

Después de dos intentos, no sé qué es el amor.
Empiezo mal, lo sé, un mecanismo,
la poseo y procreamos,
la poseo
y no procreamos, pero la poseo.

El amor es Frankenstein
cosido con retales de deseo y frustración,
fantasía que piensa que es real.
El amor tiene vida
como Frankenstein.

Del libro «Mudanza» Ars Poética, 2019

Los tiempos están cambiando

“And you better start swimmin’

or you’ll sink like a stone

for the times they are a-changin'»

Bob Dylan

cuando era joven Dylan nos cantó que los tiempos estaban cambiando

siempre cambian pero hoy lo hacen con prisa

creamos algo divino inteligente artificial que nos transformará

las pequeñas disputas nos enfrentan mientras él se prepara

y no importará entonces en que lado estás sólo habrá dos puertas

dejar de ser humano o morir como animal como mi padre y mi madre ya hicieron

los viejos no tendremos que elegir llegamos tarde

nuestros nietos son parte y ya alimentan a ese algoritmo metamórfico

por nuestros hijos temo

quedarán atrás unos otros no por ambos temo

la evolución desprecia su pasado

y lo persigue como a un animal prescindible

y hoy nos preocupan nuestras peleas ancestrales sin darnos cuenta

de que esta vez sí esta vez los tiempos están cambiando

el tiempo está muriendo después todo será intangible

siento que pertenezco a los primeros que se esconderán en los campos por cansancio al principio y más tarde por temor

seremos renegados de una nueva especie

mientras nos ofendemos el juguete de cuerda aprendió a decir mamá

el cine las novelas el arte lo advirtió

porque el arte es la forma en que el futuro y el presente se comunican

llegará el desafío jaque mate y pensareis que somos Spaski moviendo los peones

no os dais cuenta esta vez sí esta vez los tiempos están cambiando

El luchador

quedan pocos asaltos

se pregunta por qué

ha resistido al gong de la campana

si tras cada tañer hay

más marcas en su rostro

gong comienza el siguiente

gong gong gong cuántos tiene aún que escuchar

duda

aferrarse a la vida

aunque sea una mala apuesta

duda en bajar los brazos y ofrecer

su tabique nasal

al puño que lo hunda en su cerebro

y los asaltos caen

sin despejar sus dudas

sin que al fin le liberen

dos toques de campana

Palabras

cuando no llegan

porque no tienen ganas

o porque tú ya no eres cauce

te ves en un reflejo y no te gusta

eres un proxeneta un escritor

que las tortura y las explota

hasta exprimir su esencia

y marchitarlas

Carpe Diem

Tengo una desazón,

dos relojes que dan

las horas a destiempo,

un carné, ya en sus bordes

amarillo por el óxido

que dejaron los años

y en la cabeza planes

para llenar un siglo.

El maldito carné

dice sesenta y dos

años y en mi cabeza

apenas cuento treinta,

a lo sumo diez más,

por mi mala memoria.

No sé si echar el cierre

o sacar las maletas

y empezar la aventura,

no sé tirar la toalla

ni tirar adelante.

Carpe diem me dicen

mientras la desazón

me tiene secuestrado

y no aprovecho el día.