cuerpo
piel
calor
humedad
dos cuerpos extraños
que la piel acerca
el calor hermana y
la humedad disuelve
Obra literaria
cuerpo
piel
calor
humedad
dos cuerpos extraños
que la piel acerca
el calor hermana y
la humedad disuelve
cuando doce palabras
no son frase
sino tajo
que te abre las entrañas
cuando doce palabras
no son frase
sino el vuelo arrogante
de un gran pájaro
por qué doce palabras
dan o quitan
son apuestas
un órdago a la grande
que zanjan las afrentas o declaran
una guerra de mil generaciones
cuando uso la palabra
lo hago con mimo
no es de mi propiedad
y es delicada
porcelana cocida por el tiempo
que se quiebra si la uso malamente
delicada
igual que lo es
el vuelo de una flecha
igual que lo es
el vuelo de una flecha
que la brisa desvía de su diana
pero en algún lugar
la flecha hiere
dónde termina el vuelo
allí enraíza
igual que la palabra
también flecha
y porcelana que quiebra su vuelo
con un golpe de brisa inesperado
es posible que enraíce
en campos fértiles
o no
es más seguro
respetar su vuelo
A David Foronda
no quiero que me sigan aunque agrade
porque me espanta más
que al tener seguidores
pierda quizás mi esencia
y me transforme
en un ente mediático
sin arrugas
con piel de maquillaje y músculos de hormonas
hace tiempo que supe de mi insignificancia
así que escribo por permanecer
simplemente en mí mismo
y me atrevo a ofrecéroslo pues sé que no soy único
lo que siento lo sienten otros
con algunos matices pues los árboles se parecen
pero no todos tienen rotas las mismas ramas
nunca me pregunté por qué lo hacía
el papel o el teclado me da igual
aunque a veces prefiero el bolígrafo dorado
que me regaló mi hijo y aún no he perdido
y comienzo
así se abren los poros y por ellos escapan ideas confusas
vapor
que condensa en palabras que me ayudan
a entender los motivos de mi melancolía
incurable tallada como un par de ojos
en este cuerpo que cuido y maltrato
y escribo para embellecer dolores
y poder volver a ellos sin que me hieran
sólo me queda un ojo
y veo mal de cerca
el oído se satura
con pocos decibelios
y del gusto me queda elgustoesmío
no huelo una mofeta entre mis sábanas
sólo el tacto es consciente
y ese sexto sentido
la razón con que intento comprender
una parte minúscula
infinitesimal del Universo
atisba a su manera
convivo con un zombi
no hay dudas
está muerta
la conocí con vida
y a su cuerpo
tan
cálido
y ahora apenas calienta
su bulto entre las sábanas
no muerde
ni transmite
virus
ni estigma alguno
solamente atenúa
la sutil vibración que me alienta
hasta apagarla
Debe estar conectado para enviar un comentario.