dunas dunas hermosas dunas
que se parecen a otras dunas
siempre igual al norte al sur
allá donde mire hay dunas
¿para qué dar un paso más
hacia las dunas si ya he llegado?
Obra literaria
dunas dunas hermosas dunas
que se parecen a otras dunas
siempre igual al norte al sur
allá donde mire hay dunas
¿para qué dar un paso más
hacia las dunas si ya he llegado?
cuando me devolvieron
mis alas
caí en la cuenta
mi soledad construida
como piel
de alguna aleación impenetrable
me había transformado
en un hombre
de acero
un hombre solitario
el único testigo
de mis propias hazañas
héroe desconocido
dentro de su armadura
del que no cantarían
juglares
mandolinas
eléctricas guitarras
ya puedo volar mis alas buscarán
la atmósfera impalpable inhabitada
o el bullicio del bosque
donde apenas hay riesgo de encontrarse con alguien
porque temo la mano
portadora del fuego
que deshaga
lo que soldé con hilo
de una materia oscura
temo mi piel descalza
su traición
se abrirá al primer rayo
como la flor hambrienta
y entonces estaré otra vez
totalmente desnudo
a merced de esa mano
que deseo
que temo
A Álvaro Muñoz Robledano
Un hombre imagina otros mundos
busca uno mejor
un mundo extenso
donde los unicornios pacen en los campos
o un mundo de agua
donde las especies más brillantes
no se refugian en los abismos
o sólo de aire
donde las aves duermen suspendidas en la nada.
Y entonces su mundo le parece bien
aunque no tiene unicornios
contiene casi todo
lo que puede imaginar.
Pero sigue imaginando
ya no le interesan bellas panorámicas
sino saber cómo son los que las habitan
si se comunican cantando
o se devoran en una cadena de mantis
intentando encontrar la forma
perfecta que compense su existencia.
Imagen: Oleo sobre lienzo de Alessandro Padovanino, siglo XVII.
Cada mañana vuelvo a respirar
renazco sin memoria y necesito
recordar aprender todo de nuevo
mi desmemoria cubre lo que sé
de una capa de cera que el calor
del día ablanda y hace casi líquida
entonces salgo a ver como despierta
el mundo cada día es distinto
lo que sucede es nuevo irrepetible
lo sé por lo que escribo reconozco
mi letra en los papeles de mi mesa
y más tranquilo al ver que no se trata
de aquella maldición de la marmota
adopto la estrategia de las flores
y mi cáliz se llena de rocío
que apacigua la sed de las abejas
siento que en cierta forma su aguijón
rasga el velo que cubre mi memoria
y por esa hendidura los recuerdos
escapan en desorden convocados
por una flor de lis pintada en piedra
el canto de los pájaros el ruido
de una granja en el valle una campana
el violento color del algarrobo
o el paso de un avión que labra el cielo.
Y camino en la niebla y me deslumbro
cuando la luz se filtra en algún un claro.
Hoy, exactamente a las 23 horas y 13 minutos, hace un año nos dejaste. Esa noche subí mis sentimientos al blog. Hoy vuelven a estar a flor de piel.
¡Un año¡ ¡Y todo sigue igual, mamá!
Durante este año he seguido hablando con ella, cuando mi perro hacía una gracia, se lo comentaba. A veces nos tomábamos un tercio, de los que ella gustaba. En realidad, yo me bebía los dos. Tú no te lo puedes tomar, mamá, y no la vamos a tirar, verdad. No hijo, disfruta, pero luego me tienes que llevar a la residencia. No, mamá, ahora no necesitas estar en la residencia, te puedes quedar aquí todo el tiempo que quieras.
A las nueve de la mañana, todos los días me asalta el pensamiento “nohellamadoamamá”, porque es la hora a la que hablábamos cada día. Dicen que no es bueno aferrarse a los muertos, que hay que pasar el luto. Pues, a mí no me da la real gana. No es necesario que me expliquen que ella se fue para siempre, tan loco no estoy. Pero no estoy lo suficientemente cuerdo para borrarla de mi vida – no hacerla partícipe de la misma, es borrarla – y siempre estaremos juntos. Siempre es el lapso que me quede. Ya sabes, mamá, te voy a contar todo lo que vaya pasando, así no te aburres y me haces compañía.
Ahora vamos a tomarnos un tercio para celebrarlo, ¡A tu salud, mamá! Pero hijo, qué bruto eres, !Dios mío, qué habré hecho yo para merecerlo¡

Cómo os podría amar a alguna de vosotras
ni aunque vuestra nariz fuera la perfección
imaginada en piedra busto desfigurado
de una venus de un dios apolíneo un efebo.
Ni siquiera si vuestra sonrisa anticipara
mil y una noches o una larga noche de insomnio
no es porque no conozca el amor su perversa
química soy un gólem que él pone en el mercado
claro que lo conozco temo su retirada
como bárbaras hordas que salan la campiña
y esa tierra soy yo y no estoy en barbecho.
He borrado en mi agenda cualquier convocatoria
dedicada al amor llegó el tiempo de adviento
necesito curar los fríos sabañones
que un campo sin cosechas enracimó en mis manos
el momento de estar tranquilamente solo
de acordar con la vida un armisticio justo
y necesito tiempo mucho mucho tiempo
que tengo que robaros mis generosas damas.
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