el sol la luna
se atraen y en el eclipse
por fin se encuentran
Obra literaria
el sol la luna
se atraen y en el eclipse
por fin se encuentran
en sus labios amor
es una copa de cristal de bohemia
que al caer rebota en el suelo y el aire
la desintegra
en sus labios
nunca sentí lo que siento a tu lado
es la vajilla que resbala
de una bandeja y esparce en el suelo
una miríada de teselas
en sus labios
quisiera estar contigo para siempre
es un espejo
que se rompe en la acera durante la mudanza
palabras frágiles palabras de cristal y porcelana
te amo lo siento gracias y perdona
palabras que se dicen para reconciliarse
y que en sus labios suenan
como un adiós
tanto dolor
que no encuentro metáfora
o sinónimo
que lo convierta en verso
mi perro
su fantasma pasea por la casa
mi amor
la razón única para cruzar
esta edad la del vértigo
se desvaneció mientras yo dormía
y el agua de sus besos
fue arena al despertar
intento comprender lo que ha ocurrido
intento descubrir cuál fue el error
que cometí y causó este desastre
y no lo encuentro
mi pequeño mi blanco mi sedoso compañero
lo dejé en buenas manos
era viejo mi perro no veía
y no pudo evitar aquella tabla
con un sms pedí su sacrificio
era el día en que mi hijo celebraba su unión
con la mujer que amaba
y ese mar de emoción me quebró
como a mi perro
fue un accidente la vida es así
y mi amor despertó una mañana
y me habló como se habla a los extraños
yo perdí los estribos y contesté con ira
ella no dijo nada
nada solo miraba
y me arrepiento
no sabéis cuánto
no sabéis cuánto
dicen que no hay casualidad
sino causalidades
que lo que nos ocurre lo deciden
las estrellas
y los ángeles
todo está escrito
y pienso que mejor fuera la suerte
tan mala
tan arbitraria
pues si creyera que el cosmos me pone a prueba
yo lo maldeciría
una mil tantas veces
que de puro cansancio me aborrecería
y así al liberarse mi alma
podría ser viento
que se dispersa en la tormenta
el tiempo sana
el tiempo sana
digo para matar al tiempo
una vez más
a maría del mar toledano prados
dices que soy un avatar
quizá el de un gran maestro
que cometió un error
tan grande como fue su maestría
y el daño que causó pervivió por los siglos
me preguntas si algún día sabré
quién soy y estoy durmiendo
y aun así te respondo
un gesto de mi mano que pactaste
con mi cuerpo durmiente
y que interpretas como asentimiento
luego cuando despierto
pienso que mi respuesta fue malinterpretada
porque no me preocupa quién
o si alguna vez fui otra persona
sino saber el que fui hace un momento
y es labor suficiente
para alguien como yo
tan limitado tan lento tan frágil
si viví un centenar de vidas
o hay algún ser divino
que se preocupa por mi bienestar
no son más que creencias
y como tales poco me interesan
tengo el gen del incrédulo
del que para creer tiene que hurgar en la herida
Y quizá fue hurgando o jugando
con las cuentas de aquel rosario
como encontré una respuesta
era sencilla
pero solo después de repetirla
una y otra vez hasta doscientas dieciséis
la comprendí
yo soy el yo soy
aún me deslumbra su evidencia.
a lo mejor no estamos hechos
para mirar al infinito
sino a las pequeñas cosas que nos rodean
porque al mirar lo inmenso
nos sentimos perdidos
en un bosque profundo en el que somos hojas
pero cuando miramos al espejo
que hay detrás de los ojos
vemos a alguien que llora y también ríe
alguien que siente
y no alcanza a entender
que solo seamos hojas
hojas
que al llegar el otoño caen
como maná que nutre al suelo
a lo mejor por eso somos seres estrábicos
que con cada ojo ven un horizonte
y tratan de que se unan en uno solo paisaje
como aquel niño absorto
pupilas dilatadas
intentando meter al perro en su caseta