El horror y los perros

Ciervo acosado por una jauría de perros, PAUL DE VOS

Copyright de la imagen ©Museo Nacional del Prado

El horror y los perros

a Joseph Conrad, por lo que le toca

qué extraña sensación de estar viviendo

un pastiche de películas que he visto

sociedades distópicas

apocalipsis varios

recuerdos que se graban y despiertan

al poner las noticias

aceptar el futuro se hace fácil

si piensas que está escrito

qué extraña sensación de tener hilos que mueven mis manos

ya llegan las escenas del horror

lo anticipa la banda más sonora que nunca

inertes lo esperamos

congelados por miedo y por placer

el horror el horror

cuánto nos gusta ver cómo se acerca

y cuando pasa

de él los supervivientes hablan sobrecogidos

pero pasó

y nada lo detuvo

saltamos al vacío como el gamo

que huye de una jauría

qué extraña sensación

de que algo está azuzando a esos perros

Incitación al vino

Incitación al vino

a José V. Hernández

la soledad del globo estratosférico

la soledad del perro abandonado

la soledad del ébano en la noche

la soledad del sherpa en la ventisca

la soledad de un pecio en un mar seco

que a poco se secó por soledad

dices que escribo penas

y puede que sea así

si no las escribiera

no me podría reír

sabía que sin riesgo hay esperanza

de tener una vida extensa

aunque al final su peso

no alcance el de un instante

pero yo jugué fuerte

tengo muchas anécdotas

que agradan a los jóvenes

las voy olvidando

hasta sentirme tan hueco

como el que no apostó

y amigo mío es cierto tengo sed

quiero ahogar el vacío

con un vino pisado

a orillas del Pisuerga

descorchado por ti

pues el vino es amargo en soledad

y de un rojo encendido en compañía

Cambiar al mundo

está tan solo

que no puede quedarse a solas

consigo mismo

y se diluye en muchos

para sentirse acompañado

por otros que no saben quién es él

acaso tampoco él lo sepa

y refugiado en esa muchedumbre

quiere cambiar un mundo que no entiende

yo también perdí pie y me debatí entre dos aguas

después abandoné la guerra en la que lucha

y no creo saber nada que lo sorprenda

todo es tan evidente

lo único que conozco de valor

es el espejo de su sombra

esa tierra que labra

el aire que respira

y si mirase más allá

vería que desborda el horizonte

nuestro planeta

tierra amable sencilla de amoldar o de herir

Tierra majestuosa en su órbita celeste

sin ella no hay futuro es un útero

y en él se gesta nuestra trascendencia

y por eso lo entiendo

hay que hacer algún cambio

y no hay mejor manera que empezar por ti mismo

cada uno de mis actos multiplica mis faltas

por miles de millones como yo

una simple colilla no es solo una

montañas que se elevan como Alpes infranqueables

y un acto de violencia

prepara un genocidio

si uno cambia nos cambia a todos

así de simple

y ese cambio sucede en soledad

es un aprendizaje una artimaña

que incluso en medio de un tumulto

que oculta el horizonte

te permite volver los ojos

a aquel otro

que se materializa en nuestros sueños

estos dos horizontes

que flanquean las caras opuestas de una sierra

una frontera una muralla

solo se pueden ver desde las cumbres

universos distintos necesarios

el brazo dividido por el fiel de la balanza

que se inclina a poniente donde viven los sueños

y después a levante por donde llega el día

no perdería el tiempo

intentando cambiar al mundo

es mejor que él lo emplee

en subir a esas cumbres que iluminan

No me interesa

No me interesa

                                                         a Facebook

no me interesa saber lo que opinas de todo

no me interesa saber lo que estabas haciendo

ni si caíste en desgracia

o eres feliz

no me interesan tus enfermedades

tampoco lo que comes ni con quién

odio que me tortures con tus cambios de aspecto

o con tus viajes que tanto impresionan

porque no me interesan

nada absolutamente nada es más me agobia

antes

cuando me lo contabas en el bar

o el espigón del puerto

me interesaba hacías que soñara

con lugares lejanos

con cumbres recortadas en el cielo

mujeres de belleza deslumbrante

pero hoy no te conozco porque hoy eres muchos

cientos de amigos que nunca abracé

con los que no brindé por la victoria

con los que no hubo noches de luna y confidencias

sois muchos demasiados

y nunca hemos llorado juntos

una novia perdida un padre muerto o un fracaso irreparable

y aun así pretendéis que me interesen

vuestras plumas de pavo solitario y real

disculpad no os conozco

Delicada porcelana

Delicada porcelana

cuando doce palabras

no son frase

sino tajo

que te abre las entrañas

cuando doce palabras

no son frase

sino el vuelo arrogante

de un gran pájaro

por qué doce palabras

dan o quitan

son apuestas

un órdago a la grande

que zanjan las afrentas o declaran

una guerra de mil generaciones

cuando uso la palabra

lo hago con mimo

no es de mi propiedad

y es delicada

porcelana cocida por el tiempo

que se quiebra si la uso malamente

delicada

igual que lo es

el vuelo de una flecha

igual que lo es

el vuelo de una flecha

que la brisa desvía de su diana

pero en algún lugar

la flecha hiere

dónde termina el vuelo

allí enraíza

igual que la palabra

también flecha

y porcelana que quiebra su vuelo

con un golpe de brisa inesperado

es posible que enraíce

en campos fértiles

o no

es más seguro

respetar su vuelo

Esencia

A David Foronda

no quiero que me sigan aunque agrade

porque me espanta más

que al tener seguidores

pierda quizás mi esencia

y me transforme

en un ente mediático

sin arrugas

con piel de maquillaje y músculos de hormonas

hace tiempo que supe de mi insignificancia

así que escribo por permanecer

simplemente en mí mismo

y me atrevo a ofrecéroslo pues sé que no soy único

lo que siento lo sienten otros

con algunos matices pues los árboles se parecen

pero no todos tienen rotas las mismas ramas

nunca me pregunté por qué lo hacía

el papel o el teclado me da igual

aunque a veces prefiero el bolígrafo dorado

que me regaló mi hijo y aún no he perdido

y comienzo

así se abren los poros y por ellos escapan ideas confusas

vapor

que condensa en palabras que me ayudan

a entender los motivos de mi melancolía

incurable tallada como un par de ojos

en este cuerpo que cuido y maltrato

y escribo para embellecer dolores

y poder volver a ellos sin que me hieran