El destino

Esto no es lo pactado.

La vida me salió por peteneras,

su letra no ritmaba con mis sueños.

Rompí su partitura,

minúsculas partículas

que volaron: espíritus nonatos

atraídos por la luz de las estrellas.

En solitario haría mi acrobacia

allá en el territorio de la nube.

Y cuando me dispuse a descansar

sobre su húmedo vientre,

la horrible partitura estaba allí,

unidos sus pedazos con artes invisibles.

Miré hacia arriba, donde el negro espacio

refugia a los arcángeles.

Miré a derecha e izquierda

buscando algún espíritu bufón.

Miré abajo esperando una risa.

Nadie.

Nadie.

La noche era propicia

 y me ofreció una estaca

de espino blanco.

Atravesé mi pecho.                                                             

Te buscaba ¡vampiro, ángel, bufón!                                

Atravesé mi pecho y

la herida no sangraba.

La vida no usa negros

ni ángeles ni demonios,

ella escribe sus propias partituras

y rara vez incluye otras canciones.

Sin salidas, aullé

a la roja crisálida

hasta quedar dormido.

Me despertó

el canto de una ninfa que, alzada en lianas de ébano,

bendecía los múltiples caminos

nacidos con el día.

A cada uno cantaba una canción.

Yo tomé uno cualquiera

y caminé silbando

las notas de la ninfa

mezcladas con el viento.

El destino

En esta ocasión, el poema lo lee el actor Borja Gutierrez-Semprún.

Kou

El I Ching me aconseja ser modesto

 y generoso para compartirte.

Soy la línea más débil que soporta

las cinco fuertes vigas de tu karma.

Kou. Cielo sobre viento

La katana

Las piernas son mercurio

cuando llega el fracaso,

aurora silenciosa

que con mil toneladas de cascotes

oprime el pecho

y hace que el fracasado tenga ese aire

de hombre rendido.

El fluir del pensamiento cesa

cuando llega y se estanca,

las ideas se posan

sobre un fondo enlodado.

Sólo las huellas de los dinosaurios

darían sentido a ese limo,

pero no,

es el alma de cieno

del fracasado.

Ya no siente.

De no querer sentir,

el fracasado ya no siente.

Se entera de su vida

si se la cuentan en la radio

mientras friega,

mientras suda,

mientras fracasa.

Pero en la silenciosa aurora,

aún queda el hombre invicto,

un samurai acorralado

que no duda y envaina su katana.

La katana

Un mundo perfecto

Un mundo perfecto

A María Nevado Caballero

Un hombre meditaba sentado en una roca

el poderoso río bajaba la montaña

cantaba la curruca con cadencia invernal

el aire se vestía de húmedas lentejuelas

y dormían las vacas felices y sin moscas.

Se dijo qué hay mejor que el mundo sino él mismo.

Y la vida le hablaba con picos y gargantas

y también con el viento que es la lengua del bosque.

Conocía el lugar y siempre era distinto

cuando llega la bruma el bosque que es jardín

se disfraza de ciénaga que custodia un misterio

y en otoño el camino pedregoso es más blando

acolchado por hojas como plumas crujientes.

Aquel valle era un teatro en él todos los días

estrenaban función un nuevo decorado.

Sí se afirmó no hay nada más hermoso que el mundo

donde todo se ofrece y en su mente vacía

intermitentemente tomó forma la duda

¿Cómo puede existir la angustia y el dolor?

Ningún sentido tiene en un mundo perfecto.

Aria de amor eterno

                                                      

Mi cuerpo es tu cuerpo como te pertenece tu pelo y el vestido que te cubre y la música que sale de mis manos.

Tu cuerpo es mi cuerpo como estos versos lo son y mi gorra y mi peculiar narcisismo,

lo sé cuando gimes y tus gemidos se acompañan con los míos.

No hay mayor placer que dártelo sin urgencia, como si creciera la hiedra entre tus piernas

ni más deseada entrega que el desarmarme en tus labios siempre nuevos.

Tenemos mucho tiempo, el tiempo suficiente

para que nuestras raíces se enreden como las de los álamos en el río.

Fotografía de Alfonso Arias «Paputxi»

Aria de amor eterno

La librería

dormir es como entrar

en una librería

primero te adormeces repasando

los lomos de los libros

me suelo detener en la sección de aventuras

yo sólo busco un sueño intrascendente

donde pueda vivir lo que no soy

y asumo el riesgo

de que la historia pueda enmarañarse

si tengo apnea o cambio de postura

de vez en cuando sacas un libro de su estante

lo hojeas lo devuelves

lo hojeas

hasta que eres consciente de que ya has elegido

porque el sueño ahora es real

después cuando despiertes solo quedarán sombras

no recordarás

el título y muy poco de su trama

sólo que algún papel tenías

quizá el protagonista

o puede que un lector

La librería