Rage, rage against the dying of the light

Me permito traducir este impactante poema de Dylan Thomas y si pincháis en la foto escucharéis la tremenda fuerza poética en su voz.

Do not go gentle into that good night

Do not go gentle into that good night,
Old age should burn and rave at close of day;
Rage, rage against the dying of the light.

Though wise men at their end know dark is right,
Because their words had forked no lightning they
Do not go gentle into that good night.

Good men, the last wave by, crying how bright
Their frail deeds might have danced in a green bay,
Rage, rage against the dying of the light.

Wild men who caught and sang the sun in flight,
And learn, too late, they grieved it on its way,
Do not go gentle into that good night.

Grave men, near death, who see with blinding sight
Blind eyes could blaze like meteors and be gay,
Rage, rage against the dying of the light.

And you, my father, there on the sad height,
Curse, bless, me now with your fierce tears, I pray.
Do not go gentle into that good night.
Rage, rage against the dying of the light.

From The Poems of Dylan Thomas, published by New Directions. Copyright © 1952

No entres gentilmente en esa buena noche

No entres gentilmente en esa buena noche,
la vejez debería arder y delirar al final del día;
rabia, rabia contra la muerte de la luz.

Aunque los sabios, al final, saben que la oscuridad es lo correcto,
porque sus palabras no habían escindido ni un rayo, ellos
no entran gentilmente en esa buena noche.

Los buenos, antes de la última ola, lloran vivamente,
sus frágiles actos podrían haber bailado en una verde bahía,
rabian, rabian contra la muerte de la luz.

Los salvajes que atraparon y cantaron al sol en su vuelo,
y aprendieron, aunque tarde, que le ofendieron en su camino,
no entran gentilmente en esa buena noche.

Los serios, cerca de la muerte, que ven con ciega mirada,
los ojos ciegos que podrían brillar como meteoros y ser alegres,
rabian, rabian contra la muerte de la luz.

Y tú, mi padre, allí en la triste altura,
maldíceme, bendíceme ahora con tus feroces lágrimas, te imploro.
No entres gentilmente en esa buena noche.
Rabia, rabia contra la muerte de la luz.

 

ADIOS MIQUITO

Hoy, ahora que te has ido – me lo acaba de decir Javier – te dedico madre, este poema que titulé Obituario, pensando en tu trance. Pero salió un poema en YO y, sin embargo, dejé el título.

Mientras escribía, sonaba el segundo movimiento de la VII de Beethoven. Una vez la escuchamos tú y yo en el Real, yo tendría 15 o 16 años. Recuerdo que te gustó y a mí también, y no solo porque a ti te gustara, aunque aquello influyera lo suyo. He escuchado esa música en varias películas y siempre resuena como banda sonora cuando mi emoción se desborda. Y esta música inspiró el poema.

Hace un rato me llegó un Whatsapp con unas fotos que Mine tomó, mientras paseábamos por La Navata . Las fotos nos resumían y nos hermanaban.

 

Así que decidí dejar también el poema, sí, sí, debajo de ese título. Aunque no sea tu obituario, tampoco es el mío. Es el nuestro, el que en las fotos, los dos admiramos, tú, la que me diste la vida y yo – tu niño – ya abuelo, a tu lado, alumbrados por un camino y sus cielos.

Sé que tú entenderías estos versos. Sé que añadirías como estrambote, qué habré hecho yo para que Dios me haya dado un hijo como éste. Y que yo te respondería, mamá, no me digas que soy el Hijo de Dios y así comenzaríamos a hablar de creencias. Probablemente acompañados de dos tercios de cerveza y unas patatas fritas.

Ahora ya sabes más que yo, te adelantaste. Ahora sabes quién de los dos tenía razón, si tu suspirado cielo o mi ansiada nada. En todo caso, no tardaré en alcanzarte y, entonces, los dos celebraremos al que de nosotros hubiera acertado.

Con todo mi amor a la niña que llamaban Miquito y que de mujer fue Alicia.

 

OBITUARIO

a Alicia Castells

La vida es bella
aunque la perdamos
y por eso le tengo un gran respeto,
estaré preparado
para reconocer el día exacto
en que otro día más
es un día de sobra,
porque la muerte es vida
y de ese grial el vino
no se deja, se apura,
porque verla como viene
es digno de admirarse,
por la avenida, el camino o la trocha
siempre elegante el paso,
con un sin sexo que seduce al miedo.
En el fondo del vaso, fraccionada
igual que una vidriera un día de agua,
a lo lejos, cimbreante, a paso firme,
se acerca luminosa.

No me perdonaría
que llegara ese día en el que ayer
su andar me pareciera más hermoso.
Quedarme con la copa levantada
mirando como el vino se cuartea
sobre el vidrio.

 

 

 



Imágenes: Mine Kawakami

Presentación del libro Mudanza en la Cripta del Cafetín Croché

El 20 de diciembre de 2019, presentamos el libro «Mudanzas», Alfonso Arias Parera y yo, en la cripta del Cafetín Croché de San Lorenzo de el Escorial. Reconozco que los versos de Mudanza son, las más de las veces, amargos. El acompañamiento del fondo musical, compuesto por Alfonso y la representación de ambos del tránsito poético, relativizaron esa amargura. No bien, el dolor humano visto desde las dimensiones del Universo, es indetectable. Creo que los asistentes pasaron un rato intenso y nosotros disfrutamos de conexión que con ellos conseguimos.

La experiencia fue posible por la organización de Chema Gómez Hontoria, dentro de su ciclo de Poesía en la Cripta.

 

Os ofrezco algunos vídeos y fotografías.

 


Tritón con acordeón

Juan Carlos Mestre es una sirena, aunque por razones de sexo, más bien sería un tritón, un Dios Tritón asirenado, que en lugar de caracola se acompaña con su acordeón, porque su voz calma o agita las olas por sí misma. Su sonido envuelve al espectador que entra en el poema y se pierde en la voz. Mestre sería capaz de embelesarnos leyendo las Páginas Amarillas, tal es la capacidad de su voz para atraparnos. Y cuando en un mismo ser se une la materia orgánica con un espíritu despierto y sensible, ocurre una singularidad desnuda, separada de nuestro espacio-tiempo, que se llama belleza.

Disfrutad de este juglar.

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